La invitación debe sonar a vosotros y permitir que cualquier invitado entienda el plan. No necesitáis elegir entre una fórmula rígida y un texto tan creativo que oculte la fecha.
Cinco piezas que no pueden faltar
Los nombres de la pareja, quién invita, la fecha y hora, el lugar y la forma de confirmar. Si ceremonia y celebración tienen horarios o direcciones distintos, separadlos visualmente.
Cuatro formas de decirlo
Formal: «Junto a nuestras familias, tenemos el honor de invitarte a nuestra boda».
Cercana: «Nos casamos y nos encantaría celebrarlo contigo».
Íntima: «Un día especial, nuestras personas favoritas y el comienzo de una nueva etapa».
Festiva: «Nos damos el sí. Después, brindamos y bailamos contigo».
Completad cualquiera de ellas con los datos concretos. La frase inicial no sustituye a la información práctica.
Familias y distintas etapas
Acordad cómo aparecen padres y anfitriones. En familias reconstituidas o segundas bodas, no hay obligación de explicar la historia personal en la tarjeta. Elegid una fórmula respetuosa con las personas implicadas.
Qué puede ir en los detalles
Alojamiento, transporte, vestimenta y notas adicionales pueden aparecer en una sección aparte. Evitad llenar el anverso con instrucciones repetidas.
En varios idiomas
Pedid una revisión del tono y de los nombres, no solo de las palabras. Escribid el mes con letras y mantened la misma hora y dirección en cada versión. Probad los saltos de línea en móvil antes de enviar. Una invitación personal también es una invitación fácil de usar.



